Tú siempre tendrás un corazón que te ame y lata por ti en los abismos

Mi Pamie, mi TuLola:

 

No me digas esas cosas, que mi talento no es tanto que tú no puedas malograrlo con tus caprichosos requiebros y amagos de ausencia. Que tengo pendiente hacer mi post de hoy y noto ya como si me temblaran las teclas bajo mis enfebrecidas manos y mis palabras en mi evanescente mente, mientras mi respiración se entrecorta y languidece en el miedo a tu indiferncia. Y tú sabes muy bien qué mala prensa tengo yo con los desaprensivos buscadores de erratas y anacolutos...  Sabes que sin el apoyo y caricia,  sin  el  desvelo amigo de tus bellas y amantes palabras podría acabar la sintáxis de mi alma y mi pasión por tus favores cautivas y prendidas en la fanática hoguera de mis inquisidores. Sabes que si yo me quedara sin tu soplo de amor ellos podrían acabar por arrojar mis más sentidos y dolientes poemas, ineficaces y muertos ya sin ti,  a la tortura de las trituradoras de papel de sus siniestras oficinas.  Sabes  que  desgarrarían  e intentarían vender al peso todas mis palabras que molería como en máquina de picar carne, como si mi corazón fuera para ellos demasiado grande como para ponerle un precio por la calidad de su diástole y sístole y de su verdadero tamaño y  medida.  

No desafíes mi amor, Pamie, tú tampoco, TuLola, no lo menosprecies, no lo maltrates...  Mira que por amor soy capaz de todas las cosas... Que estoy dispuesto a infingir la ley y mi juramento de oficio e investigar los rastros que puedan llevarme a tu paradero, sáltarme el Atlántico con un billete de sólo ida y aparecerme muy despacio bajo tu cobija,  poco a poco junto a ti, cuando más ensimismada y resuelta o rabiosa estés por exiliarme por siempre de tus sueños. No me amenaces con tu desamor, no me acorrales con tu pena, no prendas la mecha de mi perdición y mi locura... No trunques mi inocua proyección de hombre trabajador y tranquilo, de innato luchador y fajador de maledicencias, envidias y melancolías, de eximio domador de los escorpiones y alacranes gigantes, que así de monstruosos se presentarán siempre ante mí los causantes de tu infelicidad y  desdicha.  Sabes de sobra que yo por ti haría gemir de alegría a las jirafas, quienes me dejarían sus musitares felices entre labios con sus cabezas recogidas sobre mi hombro. Sabes que sabría como poner a calcetar calcetines, jerseys y bufandas sin fin para ti a los leones más dominantes y rampantes del continente africano. Sabes que contigo nada me es imposible... No escarnezcas más mis dolientes imaginaciones sin ti.  No vejes, mujer sin alma,  tanto mis limitaciones. No eches rencor de sal y lágrimas en mis heridas de tu abandono... Que me sé sin ti libre de todo mal y todo bien y olvidado de todo sosiego y fuera por siempre del mundo y de todo posible camino de gloria o dicha. Porque sin tu amoroso aliento, sin tu personalidad de diosa de mi destino, de gigante y heróica internáuta, sin tus preclaras dotes de pionera de mis eldorados literarios... Sabes que acabaría por ser nada, tal vez sólo un rastro solitario, demasiado caprichoso y casi informe más,  que se haría soluble en el éter a medida que avanzasae a la nada, al infinito de dolor  de tu olvido,  como viajan a la nada todos los rastros solitarios y sin amor y suerte,  a quienes les traicionó a la última vuelta de ronda su destino.  ¿Quién  o qué podría entonces rescatarme de ese espantoso infinito de la Nada, quién o qué podría salvarme de la prisión de ese Agujero Negro absurdo que nunca acabaría, quién o qué me  curaría de mi vida sin sentido? No me volvería a la vida  ni beso de sapo que escondiera una diosa de Pasarela Cibeles. No me volvería a la vida un halagüeño y esperanzado post de Juan Cruz, ni Club de Fans hambrientas de mis poéticas y amantes prendas, ni siquiera un contrato multinacional y muy obeso y descomunal de Mr. Murdoch.  Sería la nada si tú no estás,  pamie, si tu nunca más volvieras. Sería una tristísima lápida de amor incomprendido y maltratado, que oscurecería y pondría un diapasón de nostálgicas legañas y rebeldes dolores por siempre en tus distraídos y frívolos tatareos de por la mañana... No, no arrebates más mis pasiones y pesares con tus nuevas canciones de desmores tan caprichosos, tan olvidadizos, tan crueles, tan ilícitos...  Tus deamores tan ilíctos, Pamie, tán ilícitos. Pero yo te aviso, Pamie, te aviso.  No amagues con conducir el pálpito de mi querer con tu insufrible estaca del desamor a los callejones sin salida del imposible olvido. Porque si llevaras mi desesperación a esos peligrosos y letales acantilados y simas de mis abismos, me vengaría, me vengaría,  mi querida Pamie, me vengaría. Y si fuera necesario para conseguirlo aun habría de hacerlo en muerte. Dejaría escriturada mi voluntad antes de entregar a la desdicha y el vacío mi último suspiro. Ordenaría que te enviasen  en paquete exprés mi mismísimo corazón y único y salvaje y tierno que es tuyo, tan tuyo como mío, en un tarro transparente de sopas de whisky y preciados almíbares del faraónico Egipto.  Lo dejaría todo encargado, preparado y bien atado para que lo recibieras en el aniversario del día que diste por mis hogareños abismos tus primeros, hechiceros e imborrables pasos, que me hicieron de tu suerte cautivo.

Tuyo, siempre tuyo, mi TuLola, siempre tuyo, mi Pamie, mientras la Eternidad nos ampare y proteja.

 

Lonely Flipidor 

 

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26/09/2007 13:05 Autor: unhogarenlosabismos. Enlace permanente.


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