Cerrado por la Globalización
O por causas globales, blogales o humanofóbicas en general.
Damas y caballeros, no puedo con la especie humana, así que echo la persiana blogosférica hasta más ver.
Nada más lejos de mi intención y voluntad que achacarle a nadie en concreto nada personal. Toda la especie humana anda igual de regular, mal o fatal. Vengo hastiado de constatarlo durante todo el día de hoy y en recientes fechas de atrás.
Lo primero dar las gracias a madam Eugènie, miss Punto, mi señora marquesa de R. y otras aristocracias, religiosas o no, multinicks y a algún espontáneo al que ha traído/atraído por aquí la ocasión. Cuatro gatos en realidad (pero en ciertos casos con qué simpatía y pasión ...), entre los que por supuesto me incluyo también yo. Siento no haber podido tener al corriente de nada estos días a quienes no tengo de ellos su dirección de correo, pero cada vez venía siendo más incómodo e ingrato para mí exponer en público muchas cosas que me hubiese gustado decir. Poca cosa, por lo demás, pero me hubiera gustado poder tener ese detalle. Quizás sobre todo por mí.
El solo hecho de tener esta vía de contacto o espita abierta a la blogosfera y la humanidad en general me estaba causando cierto lastre e incomodidad estos días que considero que son de forma especial bastante malos para los titulares de este invento tan decimonónico que son los blogs.
Pero dejémonos de tonterías, circunloquios y demás requilorios ... Ni siquiera lo mío podría pasar por misantropía. No, lo que yo tengo, o sufro, o me alivia, es humanofobia o humanomorbia aguda o humanoescepticismo total ... Y necesito perderme dentro de mí porque no hay forma de encontrarse uno en el desierto de los demás.